sábado, 12 de marzo de 2011

EL CIRCO ROMANO

El circo romano  es una de las instalaciones lúdicas más importantes de las ciudades romanas.  Inspirado en los hipódromos y estadios griegos estaba destinado a carreras, espectáculos y representaciones que conmemoraban los acontecimientos del Imperio. Esta construcción de la antigua Roma, y de los territorios dominados por ella, cuya utilidad era permitir la asistencia a diversos espectáculos tales como carreras de carros, actividades gimnásticas o luchas. El término también se refiere tanto a dichos espectáculos como al espacio estrictamente destinado a su desarrollo, es decir, sin incluir a las gradas destinadas a la ubicación del público. El circo fue una adaptación del hipódromo griego y estaba formado por un gran circuito para carreras de carros. Gradas de asientos rodeaban el ruedo excepto en la parte final, donde se localizaban los establos para los caballos y los carros. En el centro del circo, extendiéndose a lo largo, casi de extremo a extremo, había un muro bajo, la spina, alrededor del cual corrían los carros. Competían cuatro equipos que vestían de verde, rojo, azul y blanco representando los elementos, y cada uno conducía cuatro caballos representando las estaciones. Una carrera duraba siete vueltas y cada día había 24 carreras.





















''Ave, Caesar, morituri te salutant''(ave César, los que van a morir te saludan)
era la frase que dirigían los gladiadores de los circos al emperador.

ESTRUCTURA:
El circo romano es un recinto alargado con remates circulares en los extremos, teniendo globalmente una forma oval, más o menos alargada. En el centro, rodeada de gradas generalmente de piedra, estaba la arena , muy alargada y partida en dos por la espina (en latín spina), un muro bajo y aislado coronado de obeliscos, estatuas y otros ornamentos semejantes. La espina formaba sobre la arena dos calles por donde corrían las cuadrigas. En cada uno de los extremos de la espina había un pilar cónico denominado meta. Los contadores de vueltas solían ser huevos de piedra o estatuillas de delfines.



EL CIRCO MÁXIMO:
El Circo Máximo de Roma se construyó en el periodo Imperial y fue remodelado por varios emperadores. Estuvo en funcionamiento hasta la toma de la ciudad por lo bárbaros. Una vez abandonado el edificio fue utilizado como cantera (tal como sucedió con muchas de las edificaciones tanto en Roma como en otros lugares) pero aún se puede observar su grandiosidad en la actualidad. En la espina tenía dos obeliscos, que hoy se encuentran uno en la Plaza del Pópolo y el otro en San Juan de Letrán. 
El Circo Máximo fue la pista de carreras más grande e impresionante de Roma. 
Este circo ovalado fue construido en la extensión de un gran valle entre las colinas Aventina y Palatina.

En un comienzo, los espectadores se sentaban en las laderas de las colinas para observar, pero más tarde fue construido un estadio de madera y luego uno de piedra, completado con puertas de largada en uno de los extremos de la pista, un arco en el otro, una barrera central y tribunas para 250.000 espectadores.
Había cuatro equipos de carrera principales: Rojo, Blanco, Azul y Verde. Las carrozas, tiradas por dos o cuatro caballos, eran ligeros objetos de madera y mantener el equilibrio sobre el eje para completar las siete vueltas requería de mucha habilidad.
Los ganadores eran recompensados con una rama de palmera, una corona de laureles y considerable fama y fortuna: a pesar de que algunos comenzaban como esclavos, los mejores pronto ganaban suficiente dinero como para comprar su libertad.

Cerca del final de la spina había dos columnas, cada una coronada por un travesaño de mármol. En uno de los travesaños se encontraba una hilera de huevos de mármol. En el otro travesaño había una fila de delfines. Los huevos eran los símbolos de Cástor y Pólux, los gemelos divinos que eran los santos patrones de Roma, y los delfines estaban consagrados a Neptuno, el patrón de los caballos. Cada vez que las cuadrigas daban una vuelta se quitaba un huevo y un delfín, de manera que la multitud sabía cuántas vueltas quedaban por dar. En los extremos de la spina había tres conos de unos seis metros de alto adornados con bajorrelieves. Estos conos, denominados metae, actuaban de paragolpes para que la elegante spina no sufriera daños producidos por los giros de los carros.
 

Actualmente no queda gran cosa de lo que en su día fue el Circo Máximo.
Circo Máximo





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